With Reopening, the Crisis Is Just Beginning / Con la reapertura, la crisis está solamente empezando


In recent weeks, the depth of the economic crisis, triggered by the ongoing COVID-19 pandemic has become increasingly become apparent to all. As restaurant workers, we know that ‘business as usual’, with low wages, nonexistent benefits, and no job security to speak of, is intolerable. At the same time it is impossible to ignore how ‘business as usual’ is not on the horizon. Instead, we are confronted with the certainty of mass layoffs, historically high unemployment, and the inevitability of an offensive by the bosses, who will do anything in their power to ride out the economic crisis on the backs of workers.

The course of recent events has dispelled any hope of a swift economic recovery following reopening. In much of the country, the pandemic still rages, with seven states [1], many of which have eagerly reopened their economies, reporting historic increases in COVID-19 case numbers. At the same time, unemployment remains at unprecedented levels not seen since the Great Depression, with estimates ranging from 13-20%. In the meantime, states have rejected 44% of unemployment claims overall, and 60% of claims from tipped workers, while millions of undocumented workers do not qualify for unemployment benefits at all.

Workers lined up outside an unemployment office after virus leads to layoffs. Source: John Locher / Associated Press // Trabajadores haciendo cola afuera de una oficina de desempleo después de que el virus lleva a despidos. Fuente: John Locher / Associated Press

This past week, as most states continued to reopen, the Department of Labor reported 1.5 million new unemployment claims. Instead of seeing millions of furloughed and temporarily laid off workers returning to work, we saw images of hundreds of people lined up for hours — in some cases even overnight— outside unemployment offices, suggesting that the economic crisis is having effects beyond the immediate consequences of state shutdowns. As necessary restrictions persist, and bosses struggle to turn a profit during the crisis, massive, permanent layoffs have become a fact.

With Phase II of reopening beginning Monday, June 22 in New York City, which allows for outdoor seating restaurants, de Blasio has predicted that up to 300,000 workers will return to work. However, the logic of the bosses is unforgiving, and has no respect for de Blasio’s optimism. The possibility of seating a handful of patrons on the sidewalk, in the middle of an ongoing pandemic and historic economic catastrophe, will not see us all back to work. Instead, beginning this Monday, temporary unemployment for many of us will become permanent unemployment.

While millions of workers are thrown on the street, the bosses attack those who are still working. In every economic crisis, capitalists pit workers against each other, lowering wages, cutting benefits, and creating dangerous working conditions. At a McDonald’s in Oakland, California, workers walked off the job after they were given coffee filters and baby diapers to use as face masks, and after seeing their co- workers forced to work despite obvious COVID symptoms. Countless restaurants in states such as California, Arizona, and Florida have closed down as workers tested positive for Coronavirus, leaving them without work after being exposed to COVID-19.

In this grave situation, we can expect no help from the bosses, their political representatives, or from false friends of the working people. As the bosses subject us to dangerous conditions, politicians in Washington are currently working to protect business owners from liability if workers or patrons fall ill with Coronavirus. At the same time, the National Restaurant Association, representing thousands of restaurant owners large and small, is demanding a federal bailout of $240 billion dollars. As Pandemic Unemployment Assistance is set to expire in less than six weeks, our “progressive” city government, together with Non-Governmental Organizations like One Fair Wage, are preparing to bribe restaurant owners with millions of dollars on the condition that they “commit” to “high-road employment practices” within 5 years of receiving funds.

To see ourselves through this crisis that is likely just beginning, we restaurant workers must begin to build our strength, our camp of struggle, our UNION. With the collective strength of both employed and unemployed workers, we can beat back the attacks of the bosses and transform our weakness, the result of our division, into collective strength, and take the conditions of our lives and our work into our own hands.

[1] These states are Alabama, Arizona, Florida, Nevada, North Carolina, Oklahoma, Oregon, South Carolina, and Texas.


En las ultimas semanas, la profundidad de la crisis económica, desencadenada por la pandemia de COVID-19, se esta haciendo mas aparente a todos. Como trabajadores de restaurante, sabemos que ‘lo de siempre’, con sueldos bajos, beneficios no-existentes, y la falta de la mas mínima seguridad del trabajo, es intolerable. A la vez, es imposible ignorar que ‘lo de siempre’ no está en el horizonte. En lugar, nos enfrentamos con la certidumbre de despidos masivos, desempleo de nivel histórico, y la inevitable ofensiva de parte de los grandes patrones, que como siempre, harán todo en su poder para pasar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores.

El curso de eventos recientes ha disipado cualquier ilusión de una rápida recuperación económica siguiente al reapertura. En varias partes del país, la pandemia sigue con fuerza, con siete estados [1] — la mayoría que han reabierto sus economías — reportando incrementos de casos de COVID-19 históricos. A la misma vez, la tasa de desempleo sigue a alturas sin precedente desde la Gran Depresión, con estimados variando entre el 13% y el 20%. Mientras tanto, los estados han rechazado el 44% de los reclamos de asistencia de desempleo, el 60% por trabajadores que cobran propina, a la vez que hay millones de trabajadores indocumentados, que cuales ninguno califica para beneficios de empleo.

Ésta semana pasada, a la vez que la mayoría de los estados siguen con sus planes de reapertura, el Departamento de Trabajo reportó que hubieron 1,5 millones de nuevos reclamos de beneficio de desempleo. En lugar de ver a millones de trabajadores con despidos temporarios regresar al trabajo, vimos imágenes de cientos de personas haciendo cola durante horas — en algunos casos hasta quedarse en la calle para la noche entera— afuera de oficinas de desempleo, superando que la crisis económica está teniendo efectos mas allá que las consecuencias inmediatas de la cuarentena. A la vez que las restricciones necesarias persisten, y los dueños se esfuercen para sacar ganancias, despidos masivos y permanentes empiezan a ser una realidad.

Con la segunda fase del reapertura empezando lunes, el 22 de Junio en la Ciudad Nueva York, que permite mesas al fresco en los restaurantes, de Blasio a predecido que 300.000 trabajadores serán recontratados. Sin embargo, la lógica de los jefes no tiene piedad, ni respeto por el optimismo del de Blasio. La posibilidad de sentar a unos clientes en la calle, en plena pandemia y durante una catástrofe económica histórica, no nos va a llevar de vuelta al trabajo. Empezando este lunes, el desempleo temporario, para muchos de nosotros, se va a hacer permanente.

A la vez que millones de trabajadores se encuentran tirados a la calle, los patrones atacan a los que siguen trabajando. En cada crisis económica, los capitalistas aumentan las divisiones entre trabajadores, bajando sueldos, cortando beneficios, y creando condiciones peligrosas. En un McDonald’s en Oakland, California, trabajadores montaron una huelga sin autorización después de que les dieron filtros de café y pañales de niño para usar como máscara, y después de ver a trabajadores ser forzados a seguir trabajando con síntomas del COVID-19. Restaurantes sin numero han sido cerrados, en estados como California, Arizona, y Florida, cuando trabajadores dieron positivos por el Coronavirus, dejando a trabajadores sin trabajo otra vez después de ser expuestos al COVID-19.

En esta situación grave, no podemos esperar ayuda de parte de los jefes, sus representantes políticos, ni los falsos amigos del pueblo obrero. A la misma vez que los patrones nos exponen a condiciones peligrosas, los políticos en Washington están esforzándose para proteger a los dueños de negocios de culpabilidad en el caso que sus trabajadores o sus clientes se enfermen con el Coronavirus. Mientras tanto, la Asociación Nacional de Restaurantes, representando a miles de dueños de restaurante, pequeños y grandes, demanda un rescate bancario de $240 mil millones. A la vez que la Asistencia de Desempleo de Pandemia se acaba en seis semanas, nuestro gobierno municipal “progresivo”, juntos a Organizaciones No-Gubernamentales como One Fair Wage están preparando a sobornar a dueños de restaurante con millones de dólares, con la pequeña condición que “cometen” a “practicas de empleo de camino alto” en 5 años después de recibir fondos.

Para asegurar que pasaremos por esta crisis, que probablemente está solamente empezando, nosotros trabajadores deberíamos empezar a construir nuestra fuerza, nuestro campo de lucha, nuestra UNIÓN. Con la fuerza colectiva de los trabajadores empleados y no-empleados, podemos rechazar a los ataques de los jefes, transformar nuestra debilidad, la consecuencia de nuestra división, en fuerza colectiva, y tomar nuestras condiciones de trabajo, y de vida, en nuestras propias manos.

[1] Estos estados son Alabama, Arizona, Florida, Nevada, North Carolina, Oklahoma, Oregon, South Carolina, y Texas.

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