Two Points on the National Restaurant Association (NRA)’s Blueprint for Restaurant Revival / Dos Puntos sobre el Plano para el Renacimiento de los Restaurantes de la Asociación Nacional de Restaurantes (ANR)


In July, the restaurant bosses’ organization NRA submitted its Blueprint for Restaurant Revival to Congress in hopes that their recommendations to rescue restaurant owners would be implemented. The plan represents their short-term and long-term plans for the industry.

1. A major part of the NRA’s Blueprint is the RESTAURANTS Act. The bill proposes a $120 billion fund appropriated from the Treasury Department to bail out restaurant bosses, who want its incorporation into any new federal COVID-19 relief package. This fund would be distributed in the form of grants rather than loans and would cover estimated revenue loss during the pandemic of up to $10 million per “eligible entity and any affiliate businesses.” As if the Paycheck Protection Program (PPP) was not broad and lenient enough of a handout to business owners, this would be even more of a giveaway to the bosses. Further, unlike PPP, there is no condition favoring the use of funds on payroll costs versus other expenses, such mortgages, rent, and debt.

Owners would be eligible for these proposed grants as long as they do not own or operate more than 20 locations. The only measure in the Act prioritizing smaller businesses is an “initial 14-day period” where grants would be awarded to entities with annual revenues less than $1.5 million. Once again, we have a case of capitalists using the image of “mom-and-pop” establishments to win sympathy to eat at the government trough.

Recall that PPP was disguised as a lifeline to millions of struggling workers and recall the stories of fraud that ensued when money was ladled out to owners. Now, the owners are back at it again, singing the same tune in slightly different words: “Save Restaurants. Save Jobs.”

The reality is that restaurant owners—big and small—cannot outright say that they are out to save themselves. To make their own plight more appealing to the public, they are compelled to include the plight of workers in their rallying cries. To this, we say: we are not ‘family’ and conscious workers refuse to be their pawns. Our interests are not the same.

2. On top of that, the bosses want to take away one of the few means of recourse that workers have to defend their rights: lawsuits. The NRA is appealing to Congress to enact a federal liability shield: “As we work to reopen our doors and serve local communities, we face unique vulnerabilities from fraudulent or frivolous lawsuits over exposure to COVID-19. The financial risk of being dragged into court is leading many restaurants to consider shutting down, or diverting resources away from rehiring staff or expanding service options for customers.” [Emphasis ours]

After decades of weakening the working class and attacking any type of collective worker organization, the owners want to kick workers while we are down and render us completely helpless. When workers get infected at work—we know that it is not a matter of ‘if’ since far too many workers have already been exposed to COVID-19 and have been working without adequate safety protections and without health insurance—owners want to guarantee above all that their own hides are protected.

All too often, restaurant owners whine about their “unique vulnerabilities” to justify the instability of workers in the sector. Restaurant owners have taken advantage of the pandemic and compounded that instability.

As the deadly pandemic rages on during this second surge, we need to maintain a clearheaded view of our situation as workers. Before the pandemic, restaurant owners paid workers low wages. There were few or no benefits, and little or no paid time off, sick leave, or health insurance. That situation propelled us into disaster. Now, more than ever, we recognize the need for stability in our lives. We need to conquer new rights for all 14 million restaurant workers today. We need a new system of unemployment insurance that truly serves workers’ interests, one that covers the full amount of wages universally throughout the country and includes all workers, regardless of immigration status. Only by forming our union can we fight for solid ground and win respect.

En julio, la organización de los jefes de restaurantes la ANR entregó su Plano para el Renacimiento de los Restaurantes al Congreso en la esperanza que sus recomendaciones para salvar los dueños de restaurantes sería implementado. El plan representa sus intereses a corto y a largo plazo en la industria.

1. Una gran parte del plano ANR es el Acto RESTAURANTS. La ley propone un fondo de $120 mil millones, apropiado del Departamento de Tesorería para rescatar a los patrones de restaurante, que quieren su incorporación a cualquier paquete federal de ayuda de COVID-19.  Este fondo se distribuiría en forma de subvención en lugar de préstamos y cubriría pérdidas de ingresos durante la pandemia hasta los $10 millones por cada “entidad eligible o negocios afiliados.” Como si el Programa de Protección de Pago (PPP) no fuera una limosna suficientemente amplia e indulgente para los dueños de negocios, esto sería aún más un regalo. Más allá, en contraste con el PPP, no hay condiciones favoreciendo en uso de los fondos para los gastos de nómina sobre otros gastos, como las hipotecas, renta, y deuda. 

Los dueños serían elegibles para estas subvenciones propuestas si no son dueños o operadores de más de 20 ubicaciones. La única medida en la Ley que da prioridad a los negocios pequeños es un periodo “inicial de 14 días” donde las subvenciones irían a entidades con ingresos anuales de menos de $1,5 millones. Otra vez, tenemos el caso de los capitalistas usando la imagen de establecimientos de “mamá y papá” para ganar la simpatía y ponerse ciegos de fondos gubernamentales. 

Recuerda que PPP fue disfrazado como un salvavidas a millones de trabajadores en crisis y recuerda las historias de fraude que siguieron cuando el dinero fue servido a los dueños. Ahora, han vuelto a lo mismo, contando el mismo cuento en palabras superficialmente distintas: “Salva a los Restaurantes. Salva Puestos de Trabajo.”

La realidad es que los dueños de restaurantes––grandes igual como pequeños––no pueden abiertamente decir que apuntan a salvarse ellos mismos. Para hacer su reclamo más aceptable al público, tienen que incluir la crisis de los trabajadores en sus llamados. A esto, decimos: no somos ‘familia’ y los trabajadores conscientes rechazan ser sus peones. Nuestros intereses no son los mismos. 

2. Encima de eso, los patrones quieren quitar uno de los pocos recursos que los trabajadores tienen para defender sus derechos: las demandas. La ANR está apelando al Congreso para aprobar protección federal de responsabilidad: “Mientras que trabajamos para reabrir nuestras puertas y servir las comunidades locales, nos enfrentamos con vulnerabilidades únicas a demandas caprichosas o fraudulentas sobre exposición al COVID-19. El riesgo financiero de ser arrastrados a la corte está llevando a muchos restaurantes a considerar que cierren, o a divertir recursos de re-contratar a los empleados o expandir opciones de servicio para los clientes.” [Énfasis nuestro] 

Después de décadas de debilitar a la clase obrera y atacar cualquier tipo de organización colectiva de trabajadores, los dueños quieren seguir la paliza y dejarnos completamente pasivos. Cuando los trabajadores se infectarán en el trabajo–—sabemos que no será un asunto de ‘si’ se infectarán porque demasiados trabajadores han sido expuestos al COVID-19 y han estado trabajado sin protección adecuada y sin seguro médico–—los dueños quieren asegurarse sobre todo que sus pellejos estarán seguros. 

Demasiado a menudo, los dueños de restaurantes se quejan de sus “vulnerabilidades únicas” para justificar la inestabilidad de los trabajadores en el sector. Los patrones de restaurante han aprovechado de la pandemia y han multiplicado esa inestabilidad. 

Mientras que la pandemia mortal sigue durante esta segunda ola, tenemos que mantener una vista lúcida de nuestra situación como trabajadores. Antes de la pandemia, los dueños pagaron salarios pésimos. Habían pocos o ningunos beneficios, y poca o ninguna licencia pagada, o seguro médico. Esta situación nos impulsó al desastre. Ahora, más que nunca, reconocemos la necesidad por la estabilidad en nuestras vidas. Tenemos que conquistar nuevos derechos para todos los 14 millones de trabajadores de restaurantes de hoy. Necesitamos un sistema nuevo de beneficios de desempleo que sirve los intereses de los trabajadores, uno que cubre todo el salario universalmente a través del país e incluye a todos los trabajadores, independientemente de su estatus migratorio. Solo a través de establecer nuestro sindicato vamos a poder luchar por terrenos firmes y ganar el respeto. 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s