Observations on Bessemer / Observaciones sobre Bessemer

(Wikimedia Commons)
The groundbreaking ceremony for the Bessemer plant in 2018. Amazon received $3.3 million in incentives from Bessemer and $41.7 million in tax breaks from the state over 10 years.

Ceremonia de inauguración de construcción para la planta Bessemer en 2018. Amazon recibió $3,3 millones de dólares en incentivos de Bessemer y $41,7 millones en exenciones fiscales del estado durante 10 años.

All class-conscious workers, including workers in the restaurant industry, have been closely observing the fight at Bessemer and the contending opinions after the April vote count. While there are dramatic and obvious contrasts between industries, a very important question for non-union workers everywhere is the same. HOW do we get organized? Many articles on Bessemer have addressed this question in different ways.

Others recognize that more fundamental questions must also be asked to overcome the crisis faced by workers today in this country and around the world: the how is premised on the what. WHAT is the situation of the workers? WHAT is meant by organization? WHAT is the mission and the vision of the workers? To discuss questions of this type, we have to familiarize ourselves with the facts and the story of the case.

The local press first reported in May 2018 that Amazon was considering the city of Bessemer in western Jefferson County near Birmingham for building its first “fulfillment center,” BHM1 in Alabama, with an initial projected employment of 1,500 full-time workers. Earlier, in 2017, the company had opened a “sortation center” in Mobile County, AL. The Bessemer deal was finalized in June 2018, construction began in October 2018, hiring began in March 2020, and the facility opened at the end of the same month.

In discussing the deal, Bessemer Mayor Kenneth Gulley (D.) and the Birmingham Business Alliance continuously referenced the 1981 closure of the Pullman-Standard rail-car factory in Bessemer, then the city’s largest employer, and talked about hopes for economic renewal. Benefits to other area businesses, including restaurants, have been highlighted in reports on the impact of the new warehouse on the area.

Those who have been watching regional trends over a longer period know that these developments are not particular to Amazon or to Bessemer.

In 1993, Mercedes-Benz announced that it was opening a factory in the nearby town of Vance. This was the company’s first plant in the US, as well as Alabama’s first automotive factory, marking the beginning of the auto industry in the state. Mercedes was followed in the early 2000s by Honda, Hyundai, and Toyota. Last month, Amazon announced its intention to build a second fulfillment center in Huntsville, AL, very close to a new Mazda Toyota plant that is projected to begin production later this year with 4,000 full-time workers.

Thus, part of the objective situation is this: in Alabama and elsewhere in the South, near and in the historically significant area of African American majority known as the “Black Belt,” there is a trend towards the concentration of workers in new high-tech factories and warehouses. This reindustrialization of the South has led to a “reverse Great Migration” of Black labor to the South.

The implications here for the social struggle are greater than the outcome of any one union drive or one NLRB election. The imaginations and battle plans of trade unionists and other social activists are still catching up to these new realities. Internationally, the Bessemer workers’ counterparts in Germany, France, Italy, Spain, and Poland all already have recent records of organizing mass strikes against Amazon’s notorious conditions.

At Bessemer, workers contacted the RWDSU in the summer or fall of 2020 and filed notice with the NLRB in November 2020, less than eight months after the opening of the facility. There is no principle of labor organization against “quick victories” as such. Indeed, to aim for quick victories is to adapt ourselves to our present conditions of weakness as workers. However, there is a principle against failing to create the conditions that make such victories possible, first and foremost: by working to raise the class consciousness of the workers.

Many have criticized the fact that the union chose to respond to Amazon’s attacks on union dues by telling the workers that they would have no legal duty to pay. A chance was missed to explain the need for sacrifice and the function of dues money in the class struggle against the boss. However, this raises a more fundamental question: do the leaders of the big trade unions today mainly use dues money for the class struggle against the boss – that is, to organize strikes? For anyone familiar with the development of the US labor movement over the past seventy years, the question answers itself.

Todos los trabajadores con conciencia de clase, incluso los de la industria de restaurantes, han estado cercanamente siguiendo la lucha en Bessemer y todas las opiniones retadoras después del anuncio de la votación final en abril. Mientras hay contrastes obvias y dramáticas entre industrias, una cuestión muy importante es igual para todos los trabajadores no-sindicalizados. ¿CÓMO logramos organizarnos? Varios artículos sobre Bessemer han abordado esta cuestión de distintas maneras. 

Otros reconocen las cuestiones más fundamentales que se tienen que discutir para sobresalir de la crisis que los trabajadores enfrentan actualmente en los EEUU y en todo el mundo: el cómo tiene como premisa el cual. ¿CUÁL es la situación de los trabajadores? ¿CUÁL es la esencia de la organización? ¿CUALES son la misión y la visión de los trabajadores? Para hablar de cuestiones de este tipo, tenemos que familiarizarnos con los hechos y la historia del caso. 

La prensa local reportó por primera vez en mayo de 2018 que Amazon estaba considerando la ciudad de Bessemer en el oeste de Jefferson County cerca de Birmingham como ubicación de su primer “centro de cumplimiento,” BMH1 en Alabama, y que inicialmente proyectó el empleo de 1.500 trabajadores de tiempo completo. Más temprano, en 2017, la compañía había abierto un “centro de sorteo” en Mobile County, AL. El acuerdo de Bessemer fue finalizado en junio de 2018, la construcción empezó en octubre de 2018, la contratación empezó  en marzo de 2020, y la instalación abrió al final del mismo mes. 

En la discusión sobre el acuerdo, el Alcalde de Bessemer Kenneth Gulley (D.) y la Alianza de Negocios de Birmingham continuamente refirieron a la cerradura de la fábrica de vagones de ferrocarril de Pullman-Standard en Bessemer, que fue en esa época el empleador más grande en la ciudad, y hablaron de sus esperanzas de un renacimiento económico. Beneficios a otros negocios locales, incluso a los restaurantes, han sido destacados en reportes sobre el impacto local del nuevo almacén.

Los que han estado mirando a las tendencias regionales sobre periodos largos saben que estos desarrollos no son particulares a Amazon ni a Bessemer. 

En 1993, Mercedes-Benz anunció que estaba abriendo una fábrica en el pueblo cercano de Vance. Fue la primera planta de la compañía en los EEUU, y la primera fábrica automotriz en Alabama, marcando el principio de la industria de automóviles en el estado. Mercedes fue seguido por Honda, Hyundai, y Toyota. Amazon anunció su intención de construir otro centro de cumplimiento en Huntsville, AL, muy cerca a una planta de Mazda Toyota que está proyectada a empezar la producción este año con 4.000 trabajadores de tiempo completo. 

Entonces, parte de la situación objetiva es: en Alabama y en otras partes del Sur, cerca de y dentro de la área de gran importancia histórica de mayoría Afroamericana conocida como el “Black Belt,” hay una tendencia hacia la concentración de trabajadores en fábricas y almacenes de tecnología alta. Esta reindustrialización del Sur ha causado una “Gran Migración al revés” de mano de obra Negra al Sur. 

Las implicaciones aquí para la lucha social son más grandes que el resultado de un solo intento de sindicalización o de una elección de JNRT. Las imaginaciones y los planes de batalla de los organizadores sindicales y de otros activistas sociales siguen fallando en adaptarse a estas nuevas realidades. Internacionalmente, las contrapartes de los trabajadores de Bessemer en Alemania, Francia, Italia, España, y Polonia todos tienen récords recientes de organizar huelgas de masa contra las condiciones notorias de Amazon. 

En Bessemer, trabajadores contactaron el RWDSU en verano o otoño de 2020 y presentaron una petición a la JNRT en noviembre de 2020, menos de ocho meses después de la apertura de la instalación. No hay principio de organización laboral contra “victorias rápidas” en sí mismo. Es cierto que apuntar hacia las victorias rápidas es adaptarnos a nuestras condiciones presentes de debilidad como trabajadores. Pero no obstante, sí hay un principio contra fallar en crear las condiciones que hacen posibles semejantes victorias, principalmente: a través de subir la consciencia de clase de los trabajadores. 

Muchos han criticado el hecho de que el sindicato decidió responder a los ataques de Amazon contra las cuotas sindicales anunciando que no tendrían responsabilidad legal para pagarlas. Una oportunidad fue perdida para explicar la necesidad del sacrificio y la función del fondo de cuotas en la lucha de clases contra los empleadores. Pero esto apunta a una cuestión más fundamental: ¿Usan los líderes de sindicatos grandes las cuotas principalmente en la lucha de clases contra los empleadores – es decir, para organizar las huelgas? Para cualquiera que conozca el desarrollo del movimiento laboral en los EEUU a través de los últimos 70 años, la cuestión tiene respuesta en sí mismo. 

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