On the Nabisco-Mondelēz Strike / Sobre la huelga de Nabisco-Mondelēz

Source: BCTGM

Last month, over 1,000 unionized workers with the Bakery, Confectionery, Tobacco Workers and Grain Millers’ International Union (BCTGM) went on strike against Mondelēz International across five states. It started with workers at Bakers Local 364 in Portland on August 10. Then, Local 1 in Chicago and in Addison, Illinois joined, followed by Local 26 in Aurora, Colorado, Local 358 in Richmond, Virginia, and Local 42 in Norcross, Georgia. BCTGM and Mondelēz have been in negotiation since contracts expired in May.

The context for the strike: back in 2018, the company withdrew from the pension without negotiation and replaced it with a stingy 401(k) program.

Since the pandemic, workers have been working non-stop, seven days a week, up to 16 hours a day. Meanwhile, Mondelēz, which owns Nabisco and is one of the largest snack companies in the world, has profited immensely off the backs of workers, particularly this year, when it netted $1.08 billion for the quarter ending on June 30. That is double the second quarter earnings from 2020. 

Fast forward to July 2021: Mondelēz demanded changes to work schedules and cuts to overtime pay. Specifically, the company was looking to establish 12-hour shifts for laborers working on high-demand lines. Overtime pay would kick in only if laborers work their Monday to Friday shifts and accumulate 40 hours in the week. Under the expired contract, workers had daily overtime, meaning that they received overtime whenever they worked more than eight hours. Additionally, Saturday work was time-and-a-half, and double time after eight hours and on Sundays.

To add insult to injury, Mondelēz also wanted to end supplemental health care for retirees, require workers to start paying part of health insurance premiums (with new hires paying more than more senior workers – a familiar move by employers to pit senior workers against new workers), and increase the use of nonunion temporary workers.

Where Do Things Stand Now?

Mondelēz made another offer that is supposed to be the basis of the discussion between the union and the company this week (September 13-19). Two things stand out in the company offer[1]:

  • The “company agrees to make no changes to H&W [Health & Welfare Benefits] for current employees.” The offer says nothing about healthcare benefits for new hires and retirees. This shows that Mondelēz is trying to create divisions among workers based on their current employment status.
  • The company proposed a “Union Advisory Committee,” the purpose of which is to “achieve a more harmonious and cooperative workplace.” Just two months ago, the Frito-Lay strike ended with the establishment of a similar body, a “labor-management committee,” for the same purpose[2]: to smoothe over the worker-capitalist relationship in order to prevent future strikes. While capitalists are concerned about disruption to production and reduced profits during strikes, they are especially concerned about any organization of workers oriented towards class struggle.

Bodies like a Union Advisory Committee foster the illusion that workers and capitalists are equal partners when, in reality, working for a wage is fundamentally a relation of coercion; workers have no choice but to work for a wage if we want to live. Thus, a “harmonious and cooperative workplace” really means a workplace where workers are servile to the company.

Lessons Thus Far

What the strike has shown thus far is how solidarity is crucial in fortifying the strike. Workers in other unions at the Nabisco plants have been honoring the picket line. For example, members of the Machinists Lodge 63 left the plant and took their tools with them. Railroad workers[3] refused to deliver flour and other supplies to the Nabisco plant when they saw picketers on the lines. This solidarity between workers makes it difficult for the Company to isolate strikers.

An equally, if not more important point, related to solidarity concerns the outsourcing of jobs to Mexico. It is crucial that American workers build ties with workers fighting against the same company around the world. Internationally, Mondelēz has 111 distribution facilities and 133 manufacturing facilities,[4] which means that this company has a hand in the miseries faced by workers from every corner of the world. It logically follows that the message to “buy American” and to save “good American jobs” and the “American middle class” drives a wedge between American workers and Mexican workers and obscures the true nature of the problem. In the imperialist era of capitalism, when multinational companies require workers from all over the world to make products, international solidarity is the call of the hour.


[1] https://negotiations.mondelezinternational.com/~/media/MondelezCorporate/negotiations2016/pdfs/Company%20Offer%20to%20BCTGM_August%2031%202021.pdf

[2] https://twitter.com/EoinHiggins_/status/1418542661368172546

[3] https://twitter.com/railroadworkers/status/1431277919549235209

[4] https://craft.co/mondelez-international/metrics#operations

El mes pasado, más de 1.000 trabajadores sindicalizados, perteneciendo al Sindicato Internacional de Panaderos, Pasteleros, Tabacaleros y Molineros de Granos (BCTGM) se declararon en huelga contra Mondelēz International en cinco estados. Comenzó con los trabajadores del Local 364 de Bakers en Portland el 10 de agosto. A continuación, se unieron el Local 1 de Chicago y el de Addison (Illinois), seguidos por el Local 26 de Aurora (Colorado), el Local 358 de Richmond (Virginia) y el Local 42 de Norcross (Georgia). BCTGM y Mondelēz llevan negociando desde que los contratos expiraron en mayo.

El contexto de la huelga: en 2018, la empresa se retiró de la pensión sin negociar y la sustituyó por un tacaño programa 401(k).

Desde la pandemia, los trabajadores trabajan sin parar, siete días a la semana, hasta 16 horas al día. Mientras tanto, Mondelēz, propietaria de Nabisco y una de las mayores empresas de snacks del mundo, se ha beneficiado enormemente a expensas de los trabajadores, especialmente este año, cuando obtuvo 1.080 millones de dólares en el trimestre que terminó el 30 de junio. Eso es el doble de las ganancias del segundo trimestre de 2020. 

Avancemos hasta julio de 2021: Mondelēz exigió cambios en los horarios de trabajo y recortes en el pago de horas extras. Concretamente, la empresa pretendía establecer turnos de 12 horas para los trabajadores de las líneas de alta demanda. El pago de las horas extraordinarias sólo se aplicaría si los trabajadores trabajan sus turnos de lunes a viernes y acumulan 40 horas en la semana. Con el contrato caducado, los trabajadores tenían horas extras diarias, lo que significa que recibían horas extras siempre que trabajaban más de ocho horas. Además, el trabajo de los sábados era de hora y media, y de hora doble después de ocho horas y y también por trabajo en los domingos.

Añadiendo insulto sobre las lástimas actuales, Mondelēz también quería poner fin a la asistencia sanitaria complementaria para los jubilados, exigir a los trabajadores que empezaran a pagar parte de las primas del seguro médico (con los nuevos contratados pagando más que los trabajadores más veteranos, una maniobra habitual de los empresarios para enfrentar a los trabajadores veteranos contra los nuevos) y aumentar el uso de trabajadores temporales no sindicalizados.

¿Cuál es la situación actual?

Mondelēz hizo otra oferta que se supone que será la base de la discusión entre el sindicato y la empresa esta semana (13-19 de septiembre). Dos cosas destacan en la oferta de la empresa [1]:

  • La “empresa se compromete a no realizar ningún cambio de los beneficios de salud y bienestar de los empleados actuales”. ” La oferta no dice nada sobre los beneficios de salud de los nuevamente contratados y de los jubilados. Esto demuestra que Mondelēz intenta crear divisiones entre los trabajadores a base de su estatus de empleo corriente.
  • La empresa propuso un “Comité Consultivo Sindical”, cuyo objetivo es “lograr un lugar de trabajo más armonioso y cooperativo.” Hace dos meses, la huelga de Frito-Lay terminó con la creación de un cuerpo similar, un “comité obrero-patronal“, con el mismo propósito[2]: suavizar la relación obrero-capitalista para evitar futuras huelgas. Aunque a los capitalistas les preocupa la interrupción de la producción y la reducción de ganancias durante las huelgas, les preocupa especialmente cualquiera organización de los trabajadores orientada a la lucha de clases.

Organismos como el Comité Consultivo Sindical fomentan la ilusión de que los trabajadores y los capitalistas son socios iguales cuando, en realidad, trabajar por un salario es fundamentalmente una relación de coerción; los trabajadores no tenemos más remedio que trabajar por un salario si queremos vivir. Así, un “lugar de trabajo armonioso y cooperativo” significa realmente un lugar de trabajo en el que los trabajadores son serviles a la empresa.

Lecciones hasta ahora

Lo que la huelga ha demostrado hasta ahora es cómo la solidaridad es crucial para fortalecer a la huelga. Los trabajadores de otros sindicatos de las plantas de Nabisco han respetado el piquete. Por ejemplo, los miembros de la Logia 63 de Maquinistas abandonaron la planta y se llevaron sus herramientas. Los trabajadores de ferrocarril [3]se negaron a entregar harina y otros suministros a la planta de Nabisco cuando vieron a los piquetes en las líneas. Esta solidaridad entre los trabajadores evita que la empresa aísle a los huelguistas.

Un punto igualmente importante, si no más, relacionado con la solidaridad, tiene que ver con la subcontratación de trabajos a México. Es crucial que los trabajadores estadounidenses establezcan vínculos con los trabajadores que luchan contra la misma empresa en todo el mundo. A nivel internacional, Mondelēz tiene 111 instalaciones de distribución y 133 de fabricación,[4] lo que significa que esta empresa tiene una mano en las miserias que enfrentan los trabajadores de todos los rincones del mundo. Se deduce lógicamente que el mensaje de “comprar americano” y salvar los “buenos empleos americanos” y la “clase media americana” abre una brecha entre los trabajadores americanos y los mexicanos y oscurece la verdadera naturaleza del problema. En la etapa imperialista del capitalismo, cuando las empresas multinacionales necesitan trabajadores de todo el mundo para fabricar sus productos, la solidaridad internacional es el llamado del momento.


[1] https://negotiations.mondelezinternational.com/~/media/MondelezCorporate/negociaciones2016/pdfs/Company%20Offer%20to%20BCTGM_August%2031%2021.pdf

[2] https://twitter.com/EoinHiggins_/status/1418542661368172546

[3] https://twitter.com/railroadworkers/status/1431277919549235209

[4] https://craft.co/mondelez-international/metrics#operations

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